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¿Cómo lograr un entrenamiento poderoso a la hora de la comida?

Puede representarte todo un desafío reservar un poco de tiempo para hacer ejercicio en el transcurso de la una semana laboral ocupada, y levantarse una hora antes de lo normal o esperar hasta el final de la jornada laboral también puede resultarte complicado.

¿Nuestra solución? Entrenar a mediodía o durante tu hora de comida. Los estudios han demostrado que el ejercicio mejora el estado de ánimo y aumenta la energía, la creatividad e incluso los niveles de productividad: ¡el remedio perfecto para esa molesta caída de energía durante la tarde!

“La mayoría de nosotros tendemos a bajar nuestra productividad después de medio día de trabajo, por lo que entrenar justo en ese momento puede ayudarte no sólo a elevar tu ritmo cardiaco, sino también a mejorar tus niveles de energía e incrementar tu temperatura corporal central, algo bueno para los ritmos circadianos”, dice Holly Perkins, autora de Lift To Get Lean y fundadora de Women’s Strength Nation. “También te permite reducir el estrés y llevar el flujo sanguíneo a los músculos, con lo que puedes disminuir el impacto de pasar mucho tiempo sentado en tu escritorio”.

Quizá te pregunte cómo ejercitarte durante tu hora de comida; en esta nota te damos algunos consejos que pueden ayudarte:

Aléjate de la tecnología

Si vas a ejercitarte en casa desactiva tus notificaciones, al menos mientras haces ejercicio. Desconéctate de todo aquello que pueda alterar tu concentración en el ejercicio: Slack, Zoom, WhatsApp, tu correo electrónico, todo. Recuerda que tu tiempo es limitado y necesitas aprovecharlo al máximo.

Programa tus entrenamientos largos para el fin de semana

Planear con anticipación es fundamental para no desmotivarte. Establece tus rutinas y descansos para cada día de la semana y síguelos lo más posible. La mayoría de las cosas pueden esperar al menos una hora.

Prepara tu ropa de entrenamiento con un día de anticipación

No gastes tu limitado tiempo buscando tus tenis; tener tu ropa de ejercicio a la mano te ahorrará minutos cruciales.

Entrena por 45 minutos

Debes ser disciplinado en este aspecto también y asegurarte de que tendrás tiempo para refrescarte después de tu entrenamiento.

Ducha fría

Después de tu entrenamiento, toma una ducha con agua fría para contribuir que tu cuerpo esté listo para volver al trabajo, fresco y con más energía.

Prepara tu comida con anticipación

Como vas a hacer ejercicio durante tu hora de comida, también debes planificar cuándo deberás comer. Perkins sugiere tomar un pequeño refrigerio (alrededor de 200-250 calorías)  bajo en grasa y en fibra, rico en proteínas y carbohidratos, un plátano por ejemplo, aproximadamente una hora antes de comenzar el entrenamiento, para comer en cuanto termines.

Entonces, ¿cómo hacer que tu entrenamiento a la hora de la comida sea lo más efectivo posible? “Necesitas superconfigurar tus ejercicios”, dice Dylan Schenk, CEO de LIFT Society. “Por ejemplo, mientras descansas de una serie de sentadillas, puedes hacer una serie de puentes. Las sentadillas se enfocarán principalmente en tus cuádriceps con alguna activación de glúteos, mientras que los puentes se enfocarán principalmente en los glúteos, con alguna activación de isquiotibiales. Esto significa que mientras haces puentes, puedes descansar los músculos que usaste en tus sentadillas y viceversa, sin tener que descansar entre series”.

En nuestra cuenta de Instagram puedes encontrar algunas rutinas rápidas que puedes adoptar para hacer durante tu horario de comida.

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Una rutina 🔥 #FitbitParaTodo

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