treadmill-

Correr en montaña o en asfalto: ¿cuál es la diferencia?

Correr en montaña no es lo mismo que hacerlo en asfalto. Si bien ambas son formas de running, ambos terrenos presentan ventajas y desventajas.

Aunque no lo creas, correr en montaña o por un sendero no es lo mismo que hacerlo en asfalto. Si bien ambas son formas de running, ambos terrenos presentan características, ventajas y desventajas diferentes que aquí te contaremos.

Lo más común es que quienes apenas comienzan su aventura en el running o son expertos que viven en la cuidad opten por correr en asfalto; tarde o temprano, sin embargo, nos tentará la idea de cambiar de aires o, mejor dicho, de pista.

Cuando corres sobre asfalto en un entorno urbano no suele haber nada que se interponga en tu camino y que obstruya tu recorrido. Sin embargo, si corres por algún sendero o terreno montañoso, los obstáculos simplemente estarán ahí y cada día serán diferentes: hojas sueltas, rocas, lodo si recientemente ha llovido y raíces de algún árbol, entre otros: la Naturaleza está en constante cambio y es fuente de retos impredecibles.

Así, si deseas correr en montaña, tienes que prepararte físicamente para lo que la Naturaleza te depare. Si pensabas que correr es igual independientemente de la pista en que lo hagas, aquí te presentamos tres cosas que cambian drásticamente.

Ejercitarás diferentes músculos

De manera ideal, el movimiento al correr por camino plano y uniforme como el asfalto es tal que le permite a nuestro cuerpo ahorrar energía: los músculos que utilizas en la carrera como los cuádriceps, los isquiotibiales y los glúteos trabajan a un mismo ritmo. Así, los movimientos que hacemos se repiten una y otra vez de modo que lo que la carga biomecánica se distribuye mejor.

Ahora bien, en un sendero natural debes evadir raíces, rocas y otros obstáculos; esto imposibilita un movimiento repetitivo que ahorre energía y, por el contrario, demanda movimientos más variados de un lado a otro con bajadas y subidas en los que comprometes diferentes músculos como los estabilizadores y los de pelvis, tobillos y pies.

Todos ellos, junto con tus caderas, adquieren un mayor protagonismo cuando corres por la montaña ya que te permiten conservar el equilibrio frente a obstáculos o superficies inestables.

Si bien es cierto que (independientemente de que corras por una superficie lisa o por un terreno irregular de montaña) los músculos primarios como los cuádriceps son los que hacen la mayor parte del trabajo, los estabilizadores tendrán más carga en un sendero. Por esta razón, la carrera en montaña es un ejercicio mucho más intenso para todo el cuerpo que hacerlo sobre pista o asfalto.

El impacto sobre tu cuerpo cambia

Después de hacer ejercicio, es normal que las partes de tu cuerpo que has trabajado se sientan adoloridas. Al igual que ocurre con los bíceps al final de un día de brazo en el gym, después de una carrera ya sea en pista plana o con obstáculos naturales.

Si bien el movimiento repetitivo sobre la pista cuando corres sobre asfalto puede causar sobrecarga cuando no empleas una técnica correcta y un plan adecuado de ejercicio, la carrera en sendero tiene efectos más agresivos para tu cuerpo por el esfuerzo al subir y bajar.

Cuando corres, tus cuádriceps se alargan y se contraen rápidamente de manera natural para impulsarnos hacia adelante; sin embargo, durante las subidas o bajadas, los músculos de los cuádriceps se estiran más de lo normal. Esto genera más estrés y tensión en las fibras musculares de tus piernas.

Si estás considerando abandonar tu idea de correr por sendero, no te preocupes: no todo son malas noticias. Un aspecto positivo de la carrera de montaña es la tierra, la grava y la hierba: estos elementos naturales generan menos impacto en tus huesos y articulaciones que el cemento.

Tu técnica variará sí o sí

Aunque no existe un consenso acerca de la forma correcta de correr porque la mecánica individual de cada persona es diferente, optimizar tu forma de correr te permitirá mejorar tu rendimiento y, sobre todo, prevenir lesiones.

En las carreras sobre superficies planas y duras, el objetivo es mantener un ritmo y una forma constantes de correr durante todo el circuito para recorrer distancias mayores con menor energía y desgaste.

En los senderos, en cambio, no te puedes dar el lujo de mantener una forma o un ritmo sin tropezar con algún obstáculo y debes estar más atento a lo que tienes en frente para cambiar tu técnica según necesites saltar un bache, esquivar una raíz o subir una cuesta.

Recuerda que las subidas y las bajadas requieren movimientos diferentes. Por ejemplo: en las subidas te recomendamos acortar la zancada, algo que tu cuerpo seguramente ya hace de forma natural si bien es preferible que estés consciente del momento en que esto pase; también es necesario inclinar un poco el tobillo hacia delante para que tu centro de gravedad vaya ligeramente al frente y te impulse adelante y arriba.

Durante un descenso, en cambio, tu cuerpo querrá sobrepasar la zancada de forma natural; te aconsejamos evitar esto ya que podría perjudicar tus músculos. En su lugar, da pasos cortos y mueve los pies lo más rápido que puedas para mantener una buena postura. Los mejores corredores de descenso mueven los pies con la rapidez suficiente para corregir cualquier paso en falso con el siguiente.

Si deseas alcanzar tus metas de la mejor forma segura antes de correr, ya sea en asfalto o en montaña, toma en cuenta estas recomendaciones e información.

Esta información tiene fines educativos solamente y no pretende sustituir el diagnóstico ni el tratamiento médicos. No utilices esta información para diagnosticar ni tratar ninguna condición de salud. Consulta a tu médico antes de cambiar tu dieta, alterar tus hábitos de sueño, tomar suplementos o empezar una nueva rutina de ejercicio.

Compártelo con tus amigos:

Facebook
Twitter
Email