Beneficios de los entrenamientos nocturnos.

Los beneficios del ejercicio nocturno

¿Eres de los que no les gusta entrenar por la mañana? Entonces este artículo es para ti.

Una de las expresiones que probablemente hayas escuchado una y otra vez es: “El mejor momento para hacer ejercicio es por la mañana”. Y tiene sentido: Lo haces antes de que el día esté demasiado ocupado o surjan otras obligaciones. Pero mientras que los entrenamientos matutinos pueden ser mejores para ciertas personas, otras simplemente no consiguen levantarse de la cama temprano para entrenar antes del trabajo, por lo que una sesión de sudor nocturno podría ser más atractiva.

Y a pesar de la creencia generalizada de que los entrenamientos tardíos dejan a los deportistas sintiéndose demasiado acelerados para descansar, al parecer la actividad nocturna no necesariamente equivale a un sueño perturbador.

Beneficios del ejercicio por la tarde-noche

Una nueva investigación en Australia encontró que el ejercicio temprano en la noche, incluso cuando se trata de algo energizante, como el entrenamiento de intervalos de alta intensidad, no afecta el sueño.

Los participantes que se ejercitaron entre las siete y ocho de la noche durmieron la misma cantidad de horas que cuando entrenaron por la mañana o tarde.

Curiosamente, los entrenamientos temprano en la noche también resultaron en una reducción de la hormona ghrelina, que está relacionada con el apetito. Así que no solo consiguieron descansar tan bien como siempre, también se sintieron menos inclinados a darse un capricho excesivo durante la cena.

Tips para entrenar por la noche:

1. Motivación

¿Odias el ejercicio matutino? ¡Excelentes noticias! Puedes optar por los entrenamientos tardíos, solo debes tener en cuenta un aspecto: Asegurarte de cumplir con tu plan deportivo tras un largo día de trabajo. Ahí es donde entra en juego la motivación intrínseca.

“Piensa por qué el ejercicio es importante para ti; tal vez quieres estar más activo con tus hijos o vivir lo suficiente para ver a tus nietos, o quizá te haga más feliz y una mejor pareja”, comenta Eddie O’Connor, PhD, psicólogo clínico del deporte con sede en Grand Rapids, Míchigan. “Saber por qué vale la pena ejercitarse te ayuda a elegirlo constantemente sobre cualquier otra cosa”.

2. Comprométete con tu hábito

Ten en cuenta que la fuerza de voluntad simplemente no funciona tan bien al final del día.

“Aprovecha tu fuerza de voluntad todo el día”, explica O’Connor. “No te digas a ti mismo que vas a ver cómo te sientes luego del trabajo, porque nunca tendrás ganas de entrenar”. En vez de eso, haz un compromiso con anticipación; quizá te ejercites lunes, miércoles y viernes a las cinco de la tarde, sin importar nada. “Al programarlo y ver esos entrenamientos como un acuerdo, no sentirás que es una obligación”.

3. Adiós a las excusas

El truco es vincular los entrenamientos con otra actividad. “Encontré una clase justo después del trabajo y, para llegar a tiempo, tengo que irme inmediatamente al gimnasio”, comenta Eddie. “Si me voy a casa primero, la televisión estará encendida y veré a mis hijos, y es posible que ya no quiera salir de casa. Por eso relacioné mi salida del trabajo con ir al gimnasio, que es un componente crítico para hacer de esto un hábito”. Con estas herramientas tendrás la seguridad de que tu actividad deportiva por la tarde-noche difícilmente será vista como una obligación.

*Este artículo no pretende sustituir el consejo médico. No debes usar esta información para diagnosticar o tratar un problema de salud o condición. Siempre consulta con tu doctor antes de cambiar una dieta, alterar tus hábitos de sueño, tomar suplementos o comenzar una nueva rutina de ejercicios.

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