¿Tienes problemas estomacales al correr? Una guía para evitarlos

¿Tienes problemas estomacales al correr? Una guía para evitarlos

¿Alguna vez has sentido que necesitas correr al baño en lugar de llegar a la meta durante una carrera larga? Bueno, no estás solo.

El ejercicio puede ayudarte a combatir problemas intestinales como el estreñimiento y los divertículos, así como reducir la probabilidad de padecer algún tipo de cáncer en el sistema digestivo; sin embargo, atletas como corredores y triatletas suelen experimentar una necesidad repentina y extrema de ir al baño durante una carrera lo cual impacta su rendimiento.

Veamos lo que sucede en el intestino y cómo podemos manejar estos problemas intestinales para mejorar tu carrera y, lo más importante, terminarla como un campeón.

Los corredores son más propensos a sufrir molestias gastrointestinales que otros atletas y esta probabilidad aumenta entre los corredores de élite. Hay muchas razones para explicar este fenómeno.

Una de ellas es que, al correr, la sangre se redistribuye desde el intestino hacia los músculos que se están trabajando. Entonces la temperatura corporal aumenta, se pierde líquido y las funciones neurológicas y hormonales sufren cambios que, por ejemplo, alteran los niveles de insulina y noradrenalina. Todo lo anterior afecta al sistema digestivo y si agregas ansiedad a la mezcla, generarás el ambiente perfecto para un intestino estresado.

Otro factor es la deshidratación, una preocupación genuina para los deportistas de alto rendimiento. Incluso una pequeña pérdida de líquido equivalente al 2% del peso corporal puede tener consecuencias como náuseas, mal rendimiento y malestar gastrointestinal lo que incluye diarrea.

Al agravar los efectos nocivos de la deshidratación, una reducción del flujo sanguíneo hacia el intestino también puede intensificar los síntomas. Esta es la razón por la que los corredores, en comparación con otros atletas, tienen una mayor probabilidad de experimentar malestar estomacal.

Las intolerancias alimentarias también pueden influir por lo que identificar intolerancias específicas y alimentos desencadenantes es crucial para cualquier atleta con el fin de evitar que estos síntomas indeseables afecten la calidad de vida y el rendimiento físico; un dietista deportivo puede ayudarte con este proceso.

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Consejos para los problemas estomacales antes de una carrera

Mantenerse bien hidratado y seguir una dieta baja en fibra, grasas y proteínas antes de realizar ejercicio reduce significativamente la incidencia de malestares durante tu carrera ya que estos tres nutrientes pueden retrasar el paso de los alimentos a través del sistema digestivo y esto hace que permanezcan en el intestino por más tiempo.
Por ello, tiene sentido ingerir un refrigerio más pequeño que se pueda digerir rápidamente una o dos horas antes de la competencia. Las opciones bajas en fibra incluyen pasteles de arroz, bebidas deportivas, sándwiches de mermelada y barras de muesli.

Reducir la ingesta de cafeína y abstenerse de consumir alcohol antes de una carrera también es una excelente opción. La cafeína activa el colon y aumenta la necesidad de ir al baño, por lo que se recomenda evitar el té y el café antes de una carrera mientras que el alcohol también causa deshidratación y afecta el rendimiento, así que tiene sentido evitar las “bebidas” antes de una carrera.

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Finalmente, es importante mencionar que correr largas distancias es bastante difícil cuando tienes que luchar contra la fatiga muscular, el calor, las inclemencias del tiempo y la amenaza de “golpear contra la pared”. Por lo tanto, manejar mejor los problemas intestinales debe ser una prioridad tanto para los atletas como para los guerreros de fin de semana porque esforzarse por ser el número uno, en lugar del número dos, es el objetivo de todo corredor.

Esta información tiene fines educativos solamente y no pretende sustituir el diagnóstico ni el tratamiento médicos. No utilices esta información para diagnosticar o tratar ninguna condición de salud. Consulta a tu médico antes de cambiar tu dieta, alterar tus hábitos de sueño, tomar suplementos o empezar una nueva rutina de ejercicio.

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