Reabrir gimnasios

Tu gimnasio ya está abierto: ¿qué es lo que sigue?

Conforme vuelven a abrir los negocios en tu país y a lo largo del mundo, es posible que pronto tengas la oportunidad de volver al gimnasio. Si bien la idea puede ser emocionante (¡volverás a tener acceso a todo ese equipo y podrás ejercitarte con tu entrenador de nueva cuenta!), también es posible que te preguntes qué tan seguro es.

Lo primero que debes entender es que el coronavirus no se ha ido a ninguna parte. “El hecho de que las reglas de distanciamiento social se relajen no significa que el riesgo del virus haya disminuido”, dice Amesh A. Adalja. Investigador principal del Johns Hopkings Center for Health Security.

“Cada vez que interactúas con otros, existe la posibilidad de transmisión del virus, por lo que debes pensar en tus factores de riesgo”. En otras palabras: ¿qué tan arriesgado es para ti ir al gimnasio y qué tan cómodo te sientes con eso?

Considera, además, lo siguiente: los gimnasios son básicamente grandes imanes de gérmenes. “Antes de la pandemia se realizaron estudios en diferentes áreas del gimnasio y se encontraron bacterias como estafilococos en muchos lugares diferentes”, dice Peter Gulick, un experto en enfermedades infecciosas de la Universidad Estatal de Michigan. “El vestidor fue el peor”.

Para mantener los gérmenes peligrosos bajo control, tu gimnasio de reapertura será muy diferente de lo que fue hace unos meses. Los detalles variarán, pero las disposiciones oficiales limitarán la cantidad de personas que pueden estar adentro al mismo tiempo, deberán instalarse estaciones de higiene de manos en todas partes y aumentará la frecuencia de limpieza del equipo.

“Esos pasos disminuyen el riesgo de transmisión, pero no lo reducen a cero”, dice Adalja. “Tendrás que decidir por ti mismo si el riesgo es demasiado o no”.

Si decides regresar, hay algunas cosas que puedes hacer para mantenerte seguro. “Sabemos que el SARS-CoV-2 se puede transmitir a través de la respiración de otras personas, por lo que tal vez quieras mantener una distancia de, por lo menos, dos metros con los demás, o incluso mayor”, dice Gulick.

Puedes elegir una caminadora eléctrica o una elíptica que no esté al lado de la que otra persona está ocupando. Además, planifica realizar tu visita en un horario que no se encuentre tan concurrido, lávate las manos con frecuencia y no te toques la cara. Si es posible, llega ya con tu ropa de entrenamiento puesta y evita utilizar el vestidor.


*Este artículo no pretende sustituir el consejo médico informado: no utilices esta información para diagnosticar o tratar un problema de salud o condición. Antes de cambiar tu dieta, alterar tus hábitos de sueño, tomar suplementos o comenzar una nueva rutina de ejercicios, consulta siempre a tu médico.

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