8 dimensiones de bienestar

8 pasos para alcanzar tu máximo potencial de bienestar

¿Has experimentado cambios como el nacimiento de un hijo o el comienzo de un nuevo trabajo o relación y notaste cómo te afectaron? Todo lo que hacemos, sentimos y pensamos se relaciona con nuestro bienestar el cual no es sino una forma de vida, una integración del cuerpo, la mente y el alma.

Piensa en tu bienestar como un viaje dinámico que dura toda la vida, cuya ruta es única para ti y que se compone de elecciones conscientes: nada sucede accidentalmente. Por ello es clave que cultives, desarrolles y mantengas los hábitos de bienestar que mejor te funcionan.

Trabajar en tu bienestar se compone de ocho dimensiones que son interdependientes, es decir, interactúan y se superponen. Por otro lado, los cuatro pilares de la salud (actividad física, nutrición, sueño y atención plena) impactan positiva o negativamente en cada una de ellas.

Así, cuando estás bien descansado, eres más productivo en el trabajo y estás mejor equipado para manejar el estrés laboral por mencionar un ejemplo.

Visualiza cada dimensión como una cuenta diferente en tu banco de bienestar para notar dónde estás invirtiendo más energía y dónde deberías esforzarte más. Demos un vistazo a las estrategias proactivas para alcanzar el máximo potencial de bienestar.

FÍSICO. Las opciones de estilo de vida que pueden mantener o mejorar la salud y la capacidad funcional incluyen realizar actividad física, comer alimentos nutritivos, dormir lo suficiente, controlar el estrés, limitar el consumo de alcohol, evitar la nicotina, hacerse chequeos de rutina y seguir las recomendaciones de tu médico.

EMOCIONAL. Mejorar tu bienestar emocional te permite ser más resiliente y estar más contento y más seguro de ti mismo. Puedes lograrlo a través de la meditación y la atención plena, la conciencia y la regulación emocional, el manejo del estrés, la autocompasión, el humor y la gratitud.

INTELECTUAL. Amplía tus capacidades tomando una clase, leyendo un libro, aprendiendo a tocar un instrumento o resolviendo un crucigrama. Todas estas actividades promueven una mentalidad de crecimiento y fomentan la curiosidad y la creatividad, al tiempo que retrasan el deterioro cognitivo y la pérdida de la memoria a medida que envejeces.

SOCIAL. Las relaciones de pareja, familiares, de amistad y laborales satisfacen las necesidades de conexión y pertenencia; desarrollar habilidades sociales, como hacernos valer, brindar apoyo y compasión, disculparse, resolver conflictos y escuchar con atención, puede mejorar u capacidad para conectarte auténticamente y fortalecer vínculos.

ESPIRITUAL. Asignarle a tu vida un significado y propósito a partir de tus valores personales es clave para tu bienestar y tus conexiones con el mundo allá afuera. Las actividades que involucran la fe, la meditación personal, el ejercicio constante (como el yoga y el tai chi) y el experimentar la Naturaleza crean una oportunidad de crecimiento espiritual.

AMBIENTAL. Para comprender cómo influimos y somos influenciados por el mundo natural, pasa un poco de tu tiempo disfrutando el aire libre y esfuérzate por ordenar y simplificar tu vida.

FINANCIERO. Haz un seguimiento de tus gastos, crea un presupuesto, vive dentro de tus posibilidades, elimina deudas, vuélvete financieramente autónomo e independiente y ahorra para la jubilación: todo ello aumenta el bienestar.

OCUPACIONAL. Prepárate e involúcrate en un trabajo que te brinde satisfacción personal y enriquezca tu vida de acuerdo con tus valores y metas; es muy importante contribuir con tus dones, habilidades y talentos únicos a un trabajo que sea personalmente significativo y gratificante.

Nunca es demasiado tarde (o temprano) para invertir en tu salud y bienestar: es un proceso que dura toda la vida.


*Este artículo no pretende sustituir el consejo médico informado: no utilices esta información para diagnosticar o tratar un problema de salud o condición. Antes de cambiar tu dieta, alterar tus hábitos de sueño, tomar suplementos o comenzar una nueva rutina de ejercicios, consulta siempre a tu médico.

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