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Aprende a meditar en cualquier lugar

¿Cuál es la imagen que te viene a la mente cuando piensas en meditar? La mayoría creemos que la forma correcta es con las piernas cruzadas, los dedos índice y pulgar juntos en cada mano y cantando “Om”, aunque esta no es la única forma.

Tampoco necesitas cerrar los ojos o quedarte quieto para enfocar la mente y relajarte, ni mucho menos estar en un espacio tranquilo, puedes meditar en cualquier lugar y hora. Hazlo en tu escritorio, la cocina o incluso el metro. Aquí te dejamos una miniguía para encontrar tu lado zen sin importar el lugar.

Camina, camina y camina

No necesitas un sitio solitario (además de que podría no ser seguro), donde puedas caminar de 10 a 15 pasos, hacer una pausa, respirar profundamente y continuar será ideal. Hazlo por 10 minutos. También prueba una meditación en carrera, aplicando los mismos principios a medida que te mueves más rápido.

Lava algo y juega con la espuma

Pararte en el fregadero podría ayudarte a aliviar el estrés. Un estudio publicado en la revista Mindfulness reveló que las personas que lavaban los platos de forma consciente (oliendo el jabón, notando la temperatura del agua y sintiendo la espuma) estaban más inspiradas y menos nerviosas al terminar, en comparación con aquellas que se desconectaban mientras lo hacían. La próxima vez que realices dicha tarea del hogar, úsala como una oportunidad para relajarte.

Sigue a tu Fitbit

La aplicación Relax, disponible en ciertos dispositivos Fitbit, ofrece sesiones de respiración guiada de dos y cinco minutos adaptadas a tu ritmo cardiaco. La retroalimentación ayuda a enfocarte; mientras más destellos ves, más sincronizado estás. Pruébalo cuando te sientas estresado.

Haz un viaje en tu cabeza con el “fenómeno Proust”

En sus novelas, Marcel Proust idealizó los recuerdos evocados por una galleta remojada en té, por lo que puedes hacer la prueba con algún bocadillo que te guste. Comienza sosteniéndolo con la mano mientras notas cómo se ve, siente y huele, para que al comerlo lo mastiques lentamente apreciando su sabor y textura. Asimismo, puedes estar consciente mientras tragas el bocado.

Ahora ya sabes que meditar se puede hacer en cualquier lugar, ¡así que a ponerlo en práctica!

*Este artículo no pretende sustituir el consejo médico informado. No debes usar esta información para diagnosticar o tratar un problema de salud o condición. Siempre consulta con tu doctor antes de cambiar una dieta, alterar tus hábitos de sueño, tomar suplementos o comenzar una nueva rutina de ejercicios.

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