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¿La ansiedad está sacando lo peor de ti? Pon a prueba estos tips

Durante estos tiempos difíciles, cuando las emociones tienden a intensificarse e incluso cambiar de un momento a otro, un poco de compasión puede ser muy útil. Este tipo de amabilidad no solo puede beneficiar tus interacciones con los demás, sino que también puede ayudarte a manejar cualquier angustia que sientas.

Se ha demostrado que una práctica llamada autocompasión ayuda a reducir la ansiedad y la depresión, aumenta el optimismo e incluso beneficia su salud. En breve, la autocompasión es “tratarte a ti mismo con la misma compasión, amabilidad, cuidado y apoyo que le mostrarías a alguien que te importa”, explica la doctora Kristin Neff profesora asociada de psicología educativa en la Universidad de Texas en Austin.

La autocompasión tiene tres componentes que funcionan juntos: amabilidad, humanidad y atención plena; cada uno se ejecuta en un espectro que va de positivo a negativo, dice la doctora Chelsey Holden, coordinadora del programa y profesora asistente de asesoramiento escolar en la Facultad de Ciencias Infantiles y Familiares de la Universidad del Sur de Mississippi:

Comportamiento positivo:Comportamiento negativo:
-Ofrecernos amabilidad nosotros mismos.-Juzgarnos a nosotros mismos.
-Recordar que somos parte de una humanidad, es decir, entender que todas las personas luchan y saben lo que es el dolor.-Aislarnos y pensar que nadie más podría entendernos.
-Reconocer conscientemente nuestras experiencias y lo que podemos aprender de ellas.-Identificarnos en exceso con esas emociones y dejar que se hagan cargo.

Entonces, ¿cómo puede la bondad hacia ti mismo ayudarte con tu salud mental, particularmente en estos momentos?

Cuando nos sentimos ansiosos nuestro sistema nervioso simpático se activa y, a medida que nuestro cuerpo entra en modo de lucha o huida, nuestros niveles de cortisol y adrenalina aumentan. La autocompasión, por otro lado, inclina la balanza a favor del sistema nervioso parasimpático y aprovecha nuestro instinto mamífero de cuidado, explica Neff.

Esto conduce a un aumento de la oxitocina, la hormona que nos hace sentir seguros y protegidos. La autocompasión también disminuye el cortisol y aumenta la variabilidad de la frecuencia cardíaca. “Esto indica que eres flexible y estás listo para responder” ante cualquier amenaza percibida, agrega Neff.

La autocompasión también puede ayudarte si sientes deprimido, ya que la investigación muestra que puede aliviar un poco los síntomas depresivos. “La depresión está vinculada a ser autocrítico”, dice Neff; sin embargo, el aspecto de atención plena en la autocompasión puede ayudarte a “salir” de ti y obtener una perspectiva más clara en lugar de perderte en el pensamiento negativo, mientras que el aspecto de conexión puede ayudarte a ver que no eres el único en tu situación. Combina eso con la bondad y podrás superar ese juicio crítico y repetitivo en tu cabeza.

En el clima actual, la autocompasión puede ser una forma de ayudar a validar tus emociones, identificar lo que más necesitas para respaldar tu salud emocional y física en el momento y sentirte menos aislado, dice Neff. “Al enfrentarnos a una situación difícil, nuestra respuesta mejora si la voz en nuestra cabeza es amable, cálida y alentadora”, agrega.

Una manera fácil de practicar la autocompasión es pensar en lo que le dirías a un amigo en tu situación y cómo se lo dirías. Intenta usar el mismo tono y lenguaje que emplearías para hablarle o escribirle una carta a ese amigo.

Puede ser útil pensar en los tres aspectos de la autocompasión. Por ejemplo, reconoce que no eres el único que se siente como tú o que está luchando con tus desafíos. Valida cualquier emoción que sientas, como desilusión, miedo o enojo y luego encuentra una acción positiva que puedas realizar en el momento como hablar con un amigo o limitar tu tiempo en las redes sociales.

*Este artículo no pretende sustituir el consejo médico informado. No utilices esta información para diagnosticar o tratar un problema de salud o condición. Siempre consulta con a tu médico antes de cambiar tu dieta, alterar tus hábitos de sueño, tomar suplementos o comenzar una nueva rutina de ejercicios.

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