Salomón Bustamante Fitbit

¿Y la motivación?: Salomón Bustamante

Tener motivación para cualquier actividad al comenzar el día siempre será esencial para alcanzar tus objetivos. Pero ¿qué pasa cuando no te sientes motivado? Antes de darte mi punto de vista y mi respuesta, quiero explicarles qué es la motivación para mí.

La palabra motivación viene del latín motivus que significa relativo al movimiento. De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, es el conjunto de factores que determinan las acciones de una persona, al menos en parte; para mí, es ese no sé qué, esa gasolina que nos lleva más allá, que nos hace tomar decisiones y nos da el impulso que necesitamos para volver realidad nuestros sueños.

Sin embargo, hay momentos y días en los que las situaciones de la vida, la mente y la imaginación (sobre todo estas dos últimas) nos juegan una mala pasada. Empezamos entonces a posponer actividades y a retrasar decisiones que, de otra manera, nos permitirían enfrentar situaciones urgentes y, en su lugar, preferimos enfocarnos en tareas irrelevantes y escenarios agradables por pereza o por miedo: así es como la procrastinación nos facilita excusas y nos desvía de nuestras metas cuando la motivación se acaba.

Pero, en respuesta a la pregunta inicial, cuando la motivación se va, la disciplina aparece. Perseverar, ser constantes, tener el deseo de seguir en el camino directo hacia nuestros objetivos y metas: eso es la disciplina y con ella adquieres la capacidad de controlar tus deseos, tu carácter, tus emociones, tu lenguaje y tus actitudes para siempre conseguir lo que quieres y alcanzar tus metas.

Pongamos como ejemplo el ejercicio: muchos quieren comenzar y lo hacen, de hecho, pero sólo hasta donde la motivación les alcanza porque entonces la disciplina desaparece con ella, aun si desean alcanzar el objetivo que se propusieron. Tú mismo piensa cuántas veces simplemente has dejado de hacer cosas y dicho “más tarde lo hago” o te propusiste comenzar algo el lunes, pero lo dejaste para otro día.

¿En cuántas ocasiones decidiste bajar por tu feed de Instagram o de Facebook en lugar de salir a caminar? ¿Qué me dices de cuando comiste algo que no era lo mejor para tu salud? Reflexiona sobre todo esto y date cuenta de cuán disciplinado eres realmente.

No importa el lugar ni el momento en que decidas dejar atrás tu estilo de vida actual; si apenas estás enamorándote del ejercicio, no te preocupes: un mal día lo tiene cualquiera. De hecho, hoy es el caso para mí; quizás no te interesa, pero lo digo porque probablemente te sientas identificado. Comenzar con el pie izquierdo no es malo, pero sí lo es desanimarse por ello y quedarse ahí estancado, sin ganas de salir adelante.

La motivación es muy importante, pero ya hemos visto que no lo es todo; por ello debe ir acompañada de la disciplina la cual debe convertirse en tu mejor amiga para que te acompañe en las buenas y en las malas.

Quisiera concluir con la siguiente frase de Josef Ajram que vi en algún lugar de Internet:

“Avanzar, conseguir lo que te propones supone esfuerzo, entrenamiento, sufrimiento. Todo está en nuestras manos: un nuevo reto, un nuevo sacrificio”

No olvides que la disciplina comienza cuando la motivación se va.

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