Habitos alimenticios pandemia

Cómo afecta la pandemia a los hábitos alimenticios

Mientras millones de personas se refugiaron en casa durante los primeros días de emergencia sanitaria global, algunos de nosotros comimos considerablemente más o menos de lo habitual, en lugar de mantener nuestros hábitos alimenticios típicos.

En un estudio reciente, el primero en analizar los hábitos alimenticios de los adultos estadounidenses durante, se encuestó a 838 personas sobre su ingesta de alimentos durante abril de 2020. Casi un tercio de los participantes aseguraron que sus dietas empeoraron durante la pandemia. Más aún: se encontró que el estrés era mayor entre quienes comían de manera poco saludable.

“En un año normal, no vemos cambios tan drásticos y rápidos en la dieta”, dice Jagdish Khubchandani, autor del estudio y profesor de salud pública en la Universidad Estatal de Nuevo México.

“Vemos algunos cambios menores como las resoluciones de Año Nuevo, el aumento de peso durante las vacaciones o el de la actividad física durante el verano. Pero estos están motivados por las necesidades fisiológicas del entorno”.

Los investigadores encontraron que muchos participantes del estudio siguieron cuatro prácticas alimentarias poco saludables durante la primera parte de la pandemia: el 39% comió en exceso, el 25% se saltaba comidas, el 20% restringió su alimentación y el 16% ayunó. Algunos grupos tenían más probabilidades de tener malos hábitos alimenticios.

“Durante las primeras etapas de la pandemia, cuando se realizó este estudio, la carga de estrés fue mayor para las mujeres y las minorías, lo que provocó que comieran en exceso o se saltaran las comidas” dice, Khubchandani.

La inseguridad alimentaria pudo provocar que algunas personas racionaran los alimentos o se saltaran comidas. Este invierno, la inseguridad alimentaria podría convertirse en una barrera para la alimentación saludable de algunas personas.

“La situación de la alimentación y la nutrición será peor de lo que vimos cuando se realizó este estudio (…) con las despensas en todo el país sin alimentos, aumentando el desempleo y la falta de suministros”, dice Khubchandani. “Los recursos comunitarios se están agotando y las personas tienen mayor vulnerabilidad y estrés”.

Si eres más propenso a comer menos de lo habitual debido al estrés relacionado con la emergencia sanitaria, prueba estas ideas para mantener una buena nutrición:

Busca bocadillos fáciles de comer. Algunas personas pierden el apetito debido al estrés, lo que hace que comer parezca poco atractivo. Es menos probable que te saltes las comidas si encuentras formas de incluir en tu dieta alimentos ricos en nutrientes y fáciles de consumir.

“Si no tienes hambre, pero te preocupa saltarte las comidas, haz un batido con alimentos ricos en proteínas y menos volumen, como nueces o crema de nueces, huevos o queso en tiras”, dice Katrina Samuels-Garrison, nutricionista en Phoenix.

“Todos los alimentos son fáciles y rápidos, y se parecen más a bocadillos que a comidas completas por las que quizás no tengas apetito”.

Prepara con anticipación alimentos saludables. Averiguar qué comer puede ser demasiado estresante al final de un lago día. Para animarte a comer con más regularidad, prepara varias comidas a la vez de modo que siempre haya algo saludable esperándote cuando sea el momento de comer.

“Planificar con anticipación eliminará el estrés de preparar comida de último minuto y te permitirá comer con regularidad”, dice Bansari Acharya, dietista y nutricionista en Detroit. “Cuando tienes algo listo en el refrigerador que solo tienes que calentar, disminuye la posibilidad de saltarte comidas”.

Busca recursos alimentarios locales. Si estás lidiando con la inseguridad alimentaria, busca en tu comunidad los servicios que te ofrecen comida o abarrotes a personas necesitadas durante estos tiempos difíciles.

“No te sientas mal o estigmatizado, estamos juntos en esto”, dice Khubchandani, “Toma solo lo que necesites y recolecta alimentos más saludables. Consume frutas y verduras tanto como puedas”.

Encuentra diferentes formas para manejar el estrés. Muchas personas buscan comida reconfortante para calmarse cuando están ansiosas o molestas. Puede ser difícil resistirse a tu despensa cuando estás atrapado en casa, pero otras actividades pueden ayudar a combatir el estrés sin aumentar tu ingesta de calorías.

“Darte cuenta de que estás estresado y planificar estrategias que te ayudarán a tomar las mejores decisiones será de gran ayuda”, dice Jennifer Cohen Katz, dietista y nutricionista en Columbia, Maryland.

“Tenemos que examinar si el hambre realmente proviene de la frustración, el aburrimiento o quizás de la soledad. Un gran hábito para comenzar sería redirigir esta energía a caminar, saltar en un mini trampolín, llamar a un amigo o trabajar en un pasatiempo”.

Compra de manera diferente. Enfoca tu lista de compras en frutas, verduras, nueces, granos integrales, productos lácteos bajos en grasa y proteínas magras; en vez de comida chatarra, considera comprar productos con alto contenido de fibra y menos azúcar.

“En lugar de comprar papas fritas, puedes comprar chips de remolacha, quinoa o lentejas”, dice Acharya. “O puedes sustituir una barra de chocolate por almendras con chocolate amargo. De esta manera, aún obtienes una sensación placentera con los alimentos a través de alternativas más saludables”.

Haz que la alimentación saludable sea más accesible. Coloca un frutero en tu comedor o agrega refrigerios saludables en los estantes más accesibles de tu refrigerador y despensa para disminuir la tentación de consumir alimentos altos en calorías y pobres en nutrientes.

Planifica semanalmente tus comidas para la semana y prepáralas antes de que tengas hambre para que sea menos probable que pidas comida a domicilio o comas bocadillos mientras preparas la comida.

“El objetivo es tener fácil acceso a comidas o refrigerios satisfactorios que brinden los nutrientes que necesitamos durante los momentos estresantes”, dice Katz.


*Este artículo no pretende sustituir el consejo médico informado: no utilices esta información para diagnosticar o tratar un problema de salud o condición. Antes de cambiar tu dieta, alterar tus hábitos de sueño, tomar suplementos o comenzar una nueva rutina de ejercicios, consulta siempre a tu médico.

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