Mejora-relacion-comida

Cuatro maneras para transformar tu relación con la comida

Deseamos saber qué han observado los dietistas sobre el futuro de la alimentación y el bienestar en general. ¿Cómo está cambiando la cultura y qué nuevas ideas se están internalizando en la comunidad nutricional?

Esto es lo que cuatro expertos tienen que decir al respecto sobre o que veremos en los próximos años.

La alimentación consciente e intuitiva está ocupando un lugar central.

Cada vez, más expertos sugieren que te concentres en el proceso de comer y que disfrutes realmente tu comida. “Empieza por establecer el estado de ánimo” dice Megan Wong, dietista certificada.

“Intenta limitar las distracciones y aléjate de las pantallas y los dispositivos electrónicos. Haz de tu comedor un lugar agradable y relajante, puedes intentar poner música de fondo si eso ayuda”.

Wong dice que el mindfulness funciona diferente para todos. “Para algunos, se trata de pensar de dónde vino la comida y cómo llegó a su plato”, dice. “Para otros, significa comer más despacio, prestar más atención a las texturas, aromas y sabores de lo que se está comiendo, y como se siente”.

Pensar en el sabor de los alimentos y por qué comemos puede ayudarnos a desarrollar una relación más saludable con los alimentos en general, y esto va de la mano con la alimentación intuitiva. Bonnie Roney, dietista certificada y entrenador de “Food Freedom”, dice que permitamos que la sabiduría interna de nuestro cuerpo en cuanto a hambre y saciedad decidan cuándo y qué comer.

“Se ha descubierto que quienes comen de forma intuitiva desarrollan menos trastornos alimenticios, mejor imagen corporal, disminución del ciclo de peso y un menor índice de masa corporal”, dice. ¿Las lecciones? Come despacio, disfruta de cada sabor, escucha a tu cuerpo cuando te diga que está satisfecho y no te prives.

Los carbohidratos reciben el tratamiento de las grasas

Existía un miedo masivo a la grasa en la década de los 90. Fue entonces cuando el fenómeno “bajo en grasas” se extendió por todos lados, y todos seguían dietas altas en proteínas y bajas en grasas; hoy, en cambio, entendemos que hay grasas saludables y no saludables.

Las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, como el aguacate, las nueces, el aceite de oliva y el pescado, son consideradas superalimentos. Las grasas saturadas, como las que se encuentran en alimentos procesados, el queso, la mantequilla, el aceite de coco, la carne roja, deben limitarse en la dieta.

Actualmente los carbohidratos están recibiendo un tratamiento muy similar, dice Amy Goodson, dietista y especialista certificada. “La conversación está pasando de los carbohidratos como macronutrientes a restringir, a cuáles son más nutritivos que otros”, menciona.

“Al igual que la categorización de las grasas, actualmente se reconoce que hay carbohidratos saludables y carbohidratos menos saludables, y lo que debería considerarse saludable o no saludable puede no sorprender a la mayoría de las personas”, dice Goodson.

Los carbohidratos ricos en nutrientes son cereales integrales, legumbres, verduras y frutas; por el contrario, es recomendable limitar el consumo de carbohidratos refinados como el plan blanco, los pasteles, los dulces y las bebidas azucaradas.

Todos los alimentos tienen un lugar en tu plato

Hay espacio para todos los alimentos en tu dieta, incluso un pedazo de pastel de vez en cuando después de la cena. “Los carbohidratos y el gluten so son malos”, dice Kathryn Bubeck, dietista en Greensboro, Carolina del Norte, y experta de InvigorMedical.com

“Algunas personas se sienten mejor con un plan bajo en carbohidratos, algunos de nosotros preferimos alimentos altos en carbohidratos. Lo cierto es que, a menos que padezcas enfermedad celíaca, no hay absolutamente ninguna razón para eliminar el gluten de tu dieta. De hecho, desearía que las personas dejaran de eliminar grupos de alimentos enteros a menos que tuvieran una razón médica real para hacerlo”.

Bubeck dice que la idea de que algunos alimentos deben de ser totalmente prohibidos está terriblemente desactualizada” y que realmente no hay alimentos “malos”. “A menos que estés, literalmente, comiendo alimentos caducados, sucios o rancios, todo tienen algún tipo de valor nutricional”, explica.

“Satanizar ciertos alimentos puede llevar a una alimentación desordenada, y esto puede ser un ciclo muy difícil de romper”. Disfruta el helado, el pan, las patatas fritas: simplemente no te excedas en su consumo.

Concéntrate en el comportamiento, no solo en el peso

Durante mucho tiempo, todo el mundo consideró el peso como una medida de salud. Pero el índice de masa corporal (IMC) es solo una medida y no un predictor del todo exacto sobre el bienestar general de una persona, dice Bonnie Roney.

“Los expertos en nutrición continúan aprendiendo cómo los comportamientos son os mejores predictores de la salud y no el peso”, explica Roney. “El peso no es un comportamiento, y muchos dietistas registrados están cambiando de prácticas centradas en el peso a prácticas enfocadas en el comportamiento con pacientes para mejorar los marcadores de saludo como la reducción de la circunferencia de la cintura, la presión arterial o el colesterol”.

Claro, la pérdida de peso ciertamente ayudará a reducir estos números, pero puedes lograr mejoras si te enfocas en los comportamientos o hábitos que te hicieron ganar peso.

Es más importante mantener una dieta sana y equilibrada en lugar de caer dentro de un IMC estrecho. Lo crea o no, los científicos han encontrado otros parámetros que no tienen nada que ver con el peso, como la velocidad que camina una persona o la intensidad de su agarre, y que son mejores predictores de la salud general de una persona.

*Este artículo no pretende sustituir el consejo médico informado: no utilices esta información para diagnosticar o tratar un problema de salud o condición. Antes de cambiar tu dieta, alterar tus hábitos de sueño, tomar suplementos o comenzar una nueva rutina de ejercicios, consulta siempre a tu médico.

Share this post

Share on facebook
Share on twitter
Share on email