Psicología y pérdida de peso

Psicología y pérdida de peso

En cuanto a la pérdida de peso se refiere, pensamos normalmente en la fisiología detrás del proceso: calorías que entran y salen, índce de masa corporal, pasos por día, números y ciencia. Pero, ¿qué tal si existiera un factor adicional en el que rara vez pensamos? Resulta que el estado mental con el que te acercas a un régimen de pérdida de peso es importante.

En un pequeño estudio publicado en Frontiers in Psychiatry, los investigadores colocaron a los participantes en dos grupos. Si bien ambos grupos siguieron un plan de alimentación hipocalórico equilibrado, es decir, consumieron la misma cantidad de calorías, solo uno lo sabía mientras que a los integrantes del otro, se les dijo que estaban en un régimen bajo en calorías.

Los participantes que pensaron que estaban ingiriendo menos calorías perdieron más peso que los que sabían que estaban comiendo las mismas calorías. ¿Qué pasó aquí? Es difícil extraer una conclusión firme, puesto que este estudio sobre el efecto placebo fue muy pequeño, pero la investigación sugiere que las creencias de una persona sobre sus hábitos alimenticios pueden afectar sus resultados de salud.

La psicología es importante cuando se trata de perder peso, y hay algunas estrategias psicológicas sólidas que realmente funcionan según los expertos. Charlotte Markey, profesora de psicología en la Universidad de Rutgers quien próximamente publicará “Body Image Book for Girls”, explica cómo abordar la pérdida de peso de la manera correcta.

Piensa en lo que vas a comer, no en lo que no puedes comer. Si constantemente te estás recordando que no puedes comer chocolate o que debes evitar el pan, terminarás por obsesionarte con lo que no puedes comer.

Esto es una tortura, dice Markey. “Si estás pensando en evitar ciertos comportamientos, eso suele ser más difiícil de manejar que acercarse o alcanzar las metas cuando el enfoque debe estar enmarcar lo que hacemos”, explica.

En lugar de pensar que no puedes comer helado, es mejor pensar en comer más fruta o en los tipos de alimentos que deseas comer más. Planifica tu lista de compras con todo tipo de productos saludables y síguela.

Replantea tu enfoque de la alimentación como una forma de cuidado personal. Si piensas que te ves mal y debes perder peso por ello, estás abordando tu régimen dietético como una forma de autocastigo.

Comer debe significar cuidarse, dice Markey. “Realmente debes tomar cualquier cambio de comportamiento como una forma de cuidado personal”, dice. Haz lo que es bueno para ti, no porque estés molesto contigo mismo y te obligues a hacerlo.

Piensa en cómo quieres cuidarte, dice Markey. ¿Preparas comida casera tres noches a la semana? ¿Estás aumentando su fibra al consumir alimentos integrales o superalimentos como el aguacate y la quinoa? Céntrate en la salud y en los resultados. ¿Acaso no se siente bien comer un delicioso tazón de arroz integral con sushi perfectamente planeado?

Elige planes que involucren alegría; no quites nada de la mesa. Muchas personas hacen dieta de choque: optan por jugos detox y menús restringidos en carbohidratos. Es difícil imaginar que nunca disfrutarás de la comida, dice Markey, y es fácil bajarse de un tren que se suponía no debías tomar.

“Piensa en lo que es realmente realista y sostenible para ti y tu estilo de vida. No es tu culpa si no puedes evitar los carbohidratos para siempre, y tampoco es aconsejable desde una perspectiva de salud”, señala Markey.

En Fitbit no creemos en las dietas. No solo porque no se respetan, sino también porque a menudo privan al cuerpo de lo que necesita a la larga en aras de un objetivo a corto plazo. “Lo que debes hacer en su lugar es comer de manera equilibrada y saludable”, dice Markey. “pero no evites nada”.

En el momento en que te mentalices que no puedes consumir o tener algo, lo desearás 10 veces más. Si te encantan los dulces, opta por un trocito de chocolate negro después de la cena. Si quieres esa pizza, pide una rebanada acompañada de ensalada a un lado.

El equilibrio es un estado mental. “Realmente trabaja en la parte mental”, dice Markey, “Temer a ciertos alimentos o satanizarlos no es una buena manera de llevar una vida sana y equilibrada”. Permítete comer los alimentos que amas. Saboréalos lentamente y sin culpa, te sorprenderá cómo una pequeña porción es a menudo todo lo que necesitas para satisfacer un antojo.

No tengas miedo en pedir ayuda. Vivir bien no se trata de monitorear la báscula todos los días, Markey conoce a muchas personas concentradas en perder peso cuando no es necesario.

“Cada vez hay más investigaciones que sugieren que el peso no contribuye tanto a las enfermedades crónicas como pensábamos. A veces, las personas sienten mucha angustia por el peso porque están incrustados en la cultura de la dieta”, apunta Markey. Por ello, te recomendamos buscar ayuda si estás pasando por un momento difícil con la imagen corporal, las dietas extremas o las dificultades para perder peso.

“Mucha gente se beneficiaría de trabajar con un terapeuta que se especialice en la imagen corporal y la alimentación”, continúa Markey. “Es una inversión en uno mismo que será sostenible por el resto de su vida, especialmente entre las mujeres donde la presión es extrema”.

A veces, vale la pena desafiar nuestras propias creencias para ver si la necesidad de perder peso obedece a motivaciones internas o externas. Los estrechos estándares de belleza no deben tener voz en tu salud o tu peso.


*Este artículo no pretende sustituir el consejo médico informado: no utilices esta información para diagnosticar o tratar un problema de salud o condición. Antes de cambiar tu dieta, alterar tus hábitos de sueño, tomar suplementos o comenzar una nueva rutina de ejercicios, consulta siempre a tu médico.

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