Niños y estrés

Sobre todo ahora, habla con tus hijos acerca del estrés

A diferencia del papel higiénico el estrés no ha escaseado durante el 2020 y, puesto que muchos hogares siguen funcionando como oficina y escuela, es probable que tus hijos te hayan visto estresado. No intentes ocultárselos la próxima vez que suceda.

Un estudio reciente sugiere que la idea de que los padres, en particular de niños pequeños, oculten cualquier emoción negativa de sus hijos es bien intencionada, pero no precisamente la mejor: la mayoría de las veces ellos pueden captar tu estado de ánimo.

Por eso, hemos hablado con expertos para saber cómo sucede esto y conocer los beneficios de hablar con tus hijos sobre el estrés, así como las mejores formas de hacerlo.

Los niños reconocen el estrés cuando lo sienten

Incluso si crees que estás ocultando tu estrés, probablemente tus hijos lo noten y actúen basándose en su intuición. En un estudio publicado en el Journal of Family Psychology, los investigadores encontraron que cuando las mamás intentan reprimir el estrés, sus hijos se estresan aún más, lo cual no ocurrió cuando los padres actuaron normalmente y no intentaron ocultar sus emociones.

“Creemos que quizás los papás estaban trabajando más duro para tener conversaciones que normalmente no entablan con los hijos y también para estar sintonizados con las emociones de sus hijos”, explica Sara Waters, autora principal del estudio y profesora asistente en el Departamento de Desarrollo Humano de la Universidad Estatal de Washington.

“Esto les ayudó a volverse sensibles al estrés de sus hijos en su cuerpo que luego se tradujo en estrés físico para los papás”, añadió.

Además, de acuerdo con Waters, en general los hombres tienden más a reprimir sus emociones como estrategia para lidiar con los sentimientos. Por ello, los niños suelen estar más acostumbrados a que su madre sea más expresiva, incluso en situaciones de estrés.

Entonces, “cuando los niños entran a un espacio con su mamá y ella no muestra ninguna emoción, eso les puede parecer extraño por lo que empiezan a prestarle especial atención; esto ocurre menos con el padre”, concluye Waters.

Por qué no debes ocultar el estrés

Como sugiere el estudio, es mejor hacerles saber a los hijos que mamá y papá no están felices todo el tiempo. Aquí te decimos las razones:

Desestigmatiza los sentimientos negativos. “Si bien no queremos gritar frente a nuestros hijos, ellos están muy sintonizados con cómo nos sentimos realmente”, dice Waters. “Si ocultamos nuestros sentimientos, les estamos enseñando que no podemos hablar de sentimientos, que no es bueno decir ‘No estoy bien'”, explica. Cuando los padres comparten sus emociones con sus hijos, los ayudan a ser más resilientes y hábiles emocionalmente.

Los ayuda a tranquilizarse. Hablar de las emociones puede ayudar a los niños a ver que no es su culpa que estés estresado o actúes de manera diferente, dice Divya K. Chhabra, psiquiatra de niños, adolescente y adultos.

“Los niños a veces piensan que son la razón por la que los padres están estresados; en especial los niños más pequeños pueden no entender que hay cosas externas que causan el estrés de mamá o papá”, explica.

Tu pones el ejemplo. Supongamos que trabajas desde casa y tu hijo estudia en línea. Un día, tu jefe te regaña en una llamada de Zoom y eso te genera estrés.

Aprovecha esto como una oportunidad. Si tienes un niño pequeño, puedes decir algo como: “Acabo de salir de una reunión realmente complicada. Fue agotadora y estresante. Voy a tomar unas respiraciones profundas para calmarme. ¿Te gustaría respirar conmigo?”

Este ejemplo no solo te explica cómo analizar tus emociones, sino que también cómo demostrar una estrategia de afrontamiento, señala Waters. Estás demostrando que aún puedes funcionar cuando las cosas se ponen difíciles.

¿Cómo hablar con tus hijos acerca del estrés?

Hay mejores formas de platicar sobre tu estrés con tus hijos. Sigue estos consejos planteados por expertos.

No intentes utilizar a tu hijo como terapeuta. “No es responsabilidad de tu hijo hacer que tus sentimientos negativos desaparezcan”, dice Chhabra.

En lugar de convertir a tu hijo en tu terapeuta, encuentra una manera diferente de expresar cómo te sientes y que sea apropiado para su nivel de desarrollo; como se mencionó anteriormente, podría ser útil pedirles a los niños más pequeños que se unan a ti en una actividad de afrontamiento saludable.

Vuelve un hábito hablar sobre los sentimientos. Tal vez, durante la cena, al momento que todos los miembros de la familia están sentados alrededor de la mesa, puedas comentar algo referente a tu estado de ánimo, ya sea algo positivo o negativo que haya sucedido durante el día, sugiere Chhabra.

Esto hará normal hablar sobre las emociones, en lugar de que los sentimientos sean algo que se discute solo cuando surge un problema o de no hbalar nunca de ellos.

Habla con tus hijos. También puedes hablar sobre cosas que hayas notado. “Parecía que hoy te costaba mantener el interés en la clase. ¿Quieres hablar acerca de ello?”

Waters agrega que hablar no es la única forma de expresar y hacer salir los sentimientos. Los niños (¡y los adultos!) pueden dibujar o mover sus cuerpos, por lo que es posible que desees sugerir hacerlo a tu hijo también.

No te preocupes por no ser perfecto. “Está bien cometer un error de vez en cuando”, dice Chhabra. “Explica tus hijos que es posible cometer un error y recuperarse de él. Lo más importante es que los niños sepan que todos lo están intentando”.


*Este artículo no pretende sustituir el consejo médico informado: no utilices esta información para diagnosticar o tratar un problema de salud o condición. Antes de cambiar tu dieta, alterar tus hábitos de sueño, tomar suplementos o comenzar una nueva rutina de ejercicios, consulta siempre a tu médico.

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